¿Qué son las emociones y por qué son tan importantes?

Las emociones son el combustible que nos hace posible manifestar aquello que pensamos.

TRES HERRAMIENTAS MARAVILLOSAS A NUESTRO ALCANCE

El ser humano está dotado de una compleja estructura compuesta de cuerpo físico, emociones y mente – tres componentes altamente interdependientes –, sostenidos por una dimensión de no-forma, que habitualmente se denomina consciencia. Sin esta dimensión la estructura del ser humano compuesta por cuerpo-emociones-mente no tendría lugar.

Cada uno de los 3 componentes de esta estructura cumple una función específica. Tanto el cuerpo, como las emociones y la mente, son herramientas que sirven a la consciencia para manifestarse en el mundo físico.

El rendimiento óptimo del ser humano surge cuando estamos en calma, con la mente relajada. En estas condiciones la consciencia fluye a través de nosotros y se manifiesta en el plano físico. Lo experimentamos como una inspiración que proporciona a nuestra mente creatividad, nuevas perspectivas e ideas frescas. En este momento la mente es una herramienta que la consciencia usa para crear nuevas formas. Pero las ideas nuevas en sí se quedan solo como ideas. Para materializar estas ideas necesitamos el combustible que nos pone en marcha para emprender la acción que materializará la idea inspirada. Para esto nos sirven las emociones.

Las emociones se experimentan en el cuerpo a través de un proceso bioquímico que se activa en nuestro organismo a base de unos componentes bioquímicos llamados péptidos. Hoy en día los neurocientíficos han comprobado que a diferentes emociones les corresponden diferentes péptidos. El torrente sanguíneo los distribuye por todo el cuerpo, y de esta manera es todo el cuerpo el que participa del estado emocional. Este proceso bioquímico es el que conecta nuestra mente con nuestro cuerpo predisponiéndonos a la acción.

EL COMBUSTIBLE QUE SE VUELVE CONTRA NOSOTROS

Las dificultades y el sufrimiento en nuestra vida surgen cuando hemos acumulado en nuestro cuerpo las emociones no integradas. Las emociones no integradas son aquellas emociones que fueron experimentadas alguna vez en el pasado sin poder ser afrontadas plenamente por su intensidad negativa, quedando asociadas con dolor psicológico.

Estas emociones, en lugar de estar al servicio de nuestra inspiración, activan innecesariamente respuestas de protección, automáticas e inconscientes. Cuando se activa una emoción no integrada, las creencias asociadas sirven de justificación a nuestro estado emocional, provocando una serie de pensamientos negativos que a su vez alimentan más de la misma emoción. Esto es justamente lo que podemos sentir cuando experimentamos la naturaleza del ego.

¿DE QUÉ MANERA PODEMOS SOSTENER NUESTRAS EMOCIONES SIN TENER MIEDO QUE NOS HARÁN DAÑO?

“No hacer resistencia a la vida es estar en un estado de gracia, tranquilidad y ligereza, un estado que no depende de que las cosas sean de cierta manera, buenas o malas.” Eckhart Tolle

La resistencia se genera por el mecanismo de supervivencia que en los términos cotidianos llamamos el estrés.

Cada vez que sentimos una emoción que está asociada a sufrimiento, se nos activa el mecanismo de supervivencia que genera toda una serie de pensamientos y reacciones para protegernos del peligro a sufrir. Pero lo que no nos damos cuenta es que conseguimos el efecto contrario porque la causa del sufrimiento no es la emoción, sino la resistencia.

Se puede aprender a sostener las emociones dolorosas si conectamos directamente con la sensación física en el cuerpo mientras experimentamos una emoción negativa. Es posible simplemente sentir una emoción sin agregarle un contenido mental si llegamos a aceptar la emoción que sentimos, aceptar que está dentro de nosotros y siempre ha estado allí. A pesar que no estamos acostumbrados de verlo así, el hecho es que las situaciones son neutras y cada uno reacciona a la misma situación desde el bagaje de sus emociones no resueltas.

VIVIR LA VIDA DESDE EL DISFRUTE

Existe la manera de vivir la vida desde el disfrute. A medida que uno empieza a integrar todo su dolor emocional, gradualmente pierde el miedo a sentir las emociones y con ello la necesidad de resistir y protegerse de sus emociones. La energía vital que antes estaba destinada a protegernos del dolor, se libera y está disponible para crear, apreciar, disfrutar y vivir sin miedos.

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